Interconectado: sin escapatoria
- emanuel919
- 16 ago 2023
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 7 ene 2025

Pensaba que, de alguna forma, estaba conectado con los demás o todos estaban conectados entre sí. Al menos a veces sus pensamientos concordaban con los de otros. Pero nunca le tomó el peso. Hasta ese día.
Salió por la mañana a su trabajo y se le olvidó apagar la luz de la cocina; se acordó saliendo de la casa, en eso se topa de frente a la vecina y ella le dice- ¿Qué pasa vecino, luego se le olvidó algo en la casa? Él la miró, esbozó una sonrisa ligera y siguió su camino. –¿Qué onda la Sr. María, ¿cómo sabía que se me olvidó apagar la luz o al menos se me olvidó algo? –pensó-. Aahh puras tonteras mías, demás que me vio medio apurado y preocupado, por eso me lo dijo- se dijo a sí mismo.
Eso lo calmó, al menos por un instante.
Llegando a su trabajo, un local donde vendía repuestos automotrices, comenzó su jornada. Al poco rato llegó su jefe y lo llamó a la oficina. Había cometido un error gravísimo, fatal para una pequeña empresa como esa. Había equivocado la entrega de unas boletas que le harían perder el 70% de los ingresos a la empresa. Su jefe se ensañó con él, le gritaba, le arrojó toda su cólera, lo tildó de “rata de mierda”, y lo peor no fue eso. Lo peor fue que al final de todo eso, lo mandó de nuevo a trabajar, cómo si eso ya no fuera lo bastante degradante.
Llegando a la vitrina nuevamente, un hombre entra y dice- quiero un embrague para un kia morning año 2006. Él va por el repuesto y a la vuelta el comprador le comenta- que anda raro amigo, cómo si se hubiese mandado una embarradita y su jefe lo acababa de retar. – shhhh y éste cómo sabe ahora (se dice a si mismo), parece que me persiguiera una cámara, dijo-. Luego añadió- no pasada nada amigo, aquí está su repuesto, son $67.500.
Ya se empezaba a inquietar; poco a poco. Lo sabía.
A media tarde, después de unas horas tan difíciles como esas. Sentía picazón e hinchazón en el pie izquierdo, le echaba la culpa de eso, al mal rato en su trabajo. De un momento a otro, entró una mujer, le pidió un pino de aromas para el auto, todo bien, vieron y olieron las fragancias, las marcas y ella escogió el que quería. Justo antes de pagar se miraron y ella le dice- rásquese nomás la pierna amigo, si está incómodo-. En ese momento se alteró, se desató por completo, se volvió loco, abrió sus ojos a cabalidad, miraba buscando cámaras o micrófonos por todos lados, se buscaba entre la ropa, no hallaba nada, salió corriendo. Desesperado hizo parar el colectivo, se sube, el chofer lo mira y le dice – cálmese amigo, nadie lo está grabando-. En ese momento se puso maniático, se baja y comienza a correr, desorientado mirando para todos lados, siente que lo observan, decide esconderse. Entra de forma violenta a un restaurant, busca ocultarse y el mesero le dice- tranquilo señor, si se le olvidó algo en su casa o no tiene dinero por estar sin trabajo, todo se soluciona-. Luego de escuchar esas palabras, colapsó. Lo sabía, lo leen, lo observan.
Actualmente está escondido, no quiere establecer contacto visual con nadie, siente que le leerán sus pensamientos, se los robarán. Sigue oculto del mundo, tratando de dejar su mente en blanco.

























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